Ésto nunca debería haber empezado porque iba a acabar mal. Han pasado horas y todo está mal y seguirá estando así.
La impotencia me supera, se abate frente a mí y me rodea dejándome ciega.
Nunca debí hacerme ilusiones, y lo peor de todo es que lo sabía. Sabía cómo iba a terminar ésto. MAL.
Como siempre.
Lo mejor de todo son las promesas incumplidas de la persona en la que más confiaba estos últimos meses.
No puedo más.
sábado, 3 de abril de 2010
Es la primera vez que me echo a llorar en medio de la calle.
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martes, 23 de marzo de 2010
LLENO, LLENAS, LLENA
Tengo que encontrar algo que me llene. Ese es el presentimiento que he tenido hace escasos minutos y creo firmemente que es correcto. Si encuentro algo que me llene seré feliz de nuevo y ya tengo una idea bastante aproximada de lo que puede ser ese algo.
Veamos, la imaginación siempre me ha llenado, siempre me ha ayudado y siempre me ha distraído de los problemas que se cernían sobre mí, pero últimamente se me había ido un poco de las manos. Ahora que ya sé lo que tengo que hacer, sólo debo volver a controlarla igual que lo hacía antes y usarla para mi propio beneficio.
Y ya está. Escribiré otra vez. En realidad, nunca dejé de imaginar textos, pero nunca los pasé al papel.
Ya es hora de convertir los sueños en realidad.
Por una vez.
http://www.youtube.com/watch?v=EZkJl6PhO1g
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jueves, 18 de marzo de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
¿Voy a conseguirlo?
Oh, de repenete creo en el destino y en las señales. Vaya, ésto no me lo esperaba, pero estoy tan desesperada que me arrojaría a un barranco si supiera que eso va a mejorar mi vida. Si supiera con certeza que todo va a salir bien, no me quejaría. Si supiera que ahora sí, estaría contenta siempre. Pero no lo sé. No lo sé y eso es lo que me llena de angustia y, ¿qué hago? escribir sobre mi impotencia y mi desconocimiento porque no puedo hacer otra cosa, ni sé cómo.
Me gustaría saber qué hacer y no ir dando palos de ciego para acabar en el mismo sitio del que he partido o en un sitio aún peor.
Si tan sólo...
Ya empiezo otra vez. Ésto es un no parar de pedir señales a algo inexistente, de autoconvencerme de que éste es el camino correcto, de pensar en que el destino está por fin de mi lado, de creer en él. Y digo yo, cuando intento pensar fríamente, ¿para qué? ¿voy a conseguir algo? ¿de verdad voy a hacerlo? ¿podré? ¿podrá?
Tantas preguntas y no tengo respuesta para ninguna. Lo único que tengo es miedo.
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sábado, 13 de marzo de 2010
Quiero que ésto salga bien. Por favor. Sólo pido eso. Sólo pido un poco de estabilidad y amor.
No es tan difícil, el amor abunda en el mundo y lo único que yo quiero es un poco de ese amor que vaga por la atmósfera sin pertenecer a nadie. Sólo eso.
Por favor, ya no sé como pedírtelo. Lo único que pido es que esta historia salga bien, que tengamos dos, uno ella y otro yo; y ya está. Lo único que quiero es sonreír de verdad y ser feliz. ¿Acaso es eso tan raro? ¿Acaso es eso tan difícil? ¿Si necesito amor para ser feliz no debería poder encontrarlo?
No creo que esté destinada a la infelicidad; ni siquiera sé si el destino existe, pero me niego a quedarme de brazos cruzados. Voy a hacer todo lo posible, voy a centrarme en eso, pero sin olvidarme del resto de cosas importantes, voy a intentar ganar. Y es eso lo que pido, ganar. Ganar por una vez en la vida, estar sin rencores, distancias, discusiones y mentiras. Ganar algo bueno y no algo malo como de costumbre. Ganar a alguien.
Solamente pido eso. ¿O es que yo no tengo derecho a ser feliz? ¿Es eso? ¿Vas a negarme la felicidad?
¡CONTÉSTAME! ¿VAS A HACERLO?
No soy la mejor, pero tampoco la peor. Todas las personas tenemos derecho a una taza de felicidad a lo largo de nuestra vida, y mi taza apenas está a la mitad. Únicamente pido algo apacible. Ni siquiera tiene por qué ser fácil. Puede doler, puede doler todo lo que quiera si yo, pese a ese dolor, soy feliz. Resistiré. Resistiré el dolor, la ansiedad y el llanto si me prometes que hay una meta. Una meta en la que yo, por una vez, gane.
Prométemelo. Prométeme que llegaré por el camino que estoy a punto de empezar, por favor. Necesito tener certeza de que estoy haciendo lo correcto, de que voy a llegar a buen puerto.
Prométeme que gracias a ésto voy a ser feliz porque ya no aguanto más.
Por favor, prométemelo...
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domingo, 31 de enero de 2010
Sueños para comer.
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Etiquetas: Autodescripciones
martes, 20 de octubre de 2009
2
De pronto recordó por qué (casi) se había desmayado. Estaban en una plaza, con una pequeña iglesia, unos cuantos árboles, algunos bancos y una fuente, pero para ella no era una plaza cualquiera, la primera vez que la había pisado después del desastre se había caído de rodillas sin poder hacer nada por evitarlo y había tenido que fingir un tropiezo para no asustar a las personas que iban con ella. Porque allí, aquella iglesia y aquellos árboles habían sido testigos de su primer beso con él. ¿Un beso de verdad? Al principio quería pensar que sí, un sí que tímidamente intentaba abrirse paso entre recuerdos pasados sin conseguirlo, así que, después, había pensado que no, que él había sido uno como tantos otros, de usar y tirar, un poco más amable que los demás, pero simplemente uno de tantos.
Mucho tiempo después había descubierto que los sentimientos de él hacia ella no habían cambiado (o eso creía) y su corazón, su frío corazón, se había estremecido y había generado una pequeña calidez que no se apagó en unos días, así que al cabo de unas semanas, el sí tímido que quería destacar por encima de los recuerdos se convirtió en un sí fuerte, escrito con mayúsculas y signos de exclamación. Y ahora... ahora simplemente era un sí sin fuerza y alma, que se escapaba entre los dedos exactamente igual que se escapa la brisa cuando intentas cogerla.
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Etiquetas: Diana

